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Edición Nº 7,080
Miércoles 26 de julio de 2017
Miércoles 26 de julio de 2017 - Río Grande, Tierra del Fuego - Argentina

29-08-2014
Presunta falsificación de firmas
Bovino afirmó que la ratificación de los jueces “no tiene ningún valor”
Bovino afirmó que la ratificación de los jueces “no tiene ningún valor”
Bovino recordó declaraciones del juez Gonzalo Sagastume, presidente del Consejo de la Magistratura, quien había especulado con que “quizás él no sabía que le estaban falsificando la firma”, para descartar toda posibilidad de que se intente dar por válida una ratificación como estrategia de defensa.
El abogado denunciante ante el Consejo de la Magistratura de la presunta falsificación de la firma de dos jueces, aseguró que “no tiene valor jurídico” que ambos reconozcan como propias las que están siendo cuestionadas. Comparó el caso con la rúbrica de un escribano, que da “fe pública” de una determinada firma. Ante la demora del Consejo de la Magistratura en realizar una pericia aportó una particular, de un perito calígrafo que asegura que las firmas fueron hechas por distintas personas.
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Río Grande.- La denuncia por presunta falsificación de firmas realizada por el Dr. Alberto Bovino ante el Consejo de la Magistratura sigue concitando la atención pública, a partir del aporte de una pericia particular que certificaría que no fueron hechas por las mismas personas.
El resultado de este análisis surge después de que tanto el ex juez Leandro Álvarez como el actual juez Roberto Magraner reconocieran como propias las firmas cuestionadas, por las que se apunta a quienes actuaron como secretarios.
En declaraciones a Radio Provincia, el Dr. Bovino expuso su sorpresa luego de conocer las declaraciones de Álvarez, que reconoce la firma como “de su puño y letra, con los cerrados” y dice que “no serian necesarias las pericias caligráficas”.
“Me parece que los hechos no coinciden con lo que dice el ex juez Álvarez”, planteó Bovino, teniendo en cuenta las diferencias que surgen a primera vista en la comparación.
Diferenció el caso de un privado de la actuación de un juez. “Si actuando como abogado particular no llegué a firmar y mi secretaria me firma un escrito, yo lo puedo consentir como que esa firma es mía aunque todo el mundo sepa que no lo es, porque es un hecho privado. Pero la función de un secretario y un juez no es la misma, porque el juez dicta sentencia. El señor Álvarez sobreseyó a (Julio) Del Val por un caso de peculado, y no importa que consienta o deje de consentir”, aseguró.
Recordó declaraciones del juez Gonzalo Sagastume, presidente del Consejo de la Magistratura, quien había especulado con que “quizás él no sabía que le estaban falsificando la firma”, para descartar toda posibilidad de que se intente dar por válida una ratificación como estrategia de defensa.
“Para mí el juez puede ratificar todo lo que quiera, pero esto no es un delito donde él es la víctima. Su declaración en ese sentido no tiene ningún valor”, aseveró.
“Me llama la atención la resistencia a que se haga un peritaje, que es una prueba muy simple y dejaría a todo el mundo contento porque salvaría el honor del juez Álvarez, y de García Arpón –que actuó como secretario-. Me pregunto por qué no quieren hacer un peritaje. El ex juez Álvarez al decir eso, está admitiendo la posibilidad de que la firma fuera falsa, pero su ratificación no tiene el valor jurídico que él le atribuye. Es lo mismo que si yo firmo una escritura pública y el escribano me falsifica la firma. Mi ratificación ahí no vale para nada, porque el escribano está dando fe pública de que esa es mi firma. Ya no es una relación entre el firmante y quien le hace la firma, sino que excede a esas dos personas”, explicó.
“Lo mismo ocurre con una sentencia, porque la firma produce un efecto sobre muchas más personas, no es un contrato entre particulares. Es un instrumento público y es muy sospechoso que nadie quiera hacer el peritaje”, insistió.

Buena memoria

El Dr. Bovino recordó que la firma cuestionada para el caso de Álvarez “fue estampada hace como diez años”, por lo cual puede fallar la memoria al momento de recordar qué se suscribió o no, por eso “la única forma científica de establecer eso es un peritaje. ¿A qué le tienen miedo? Si es de él la firma como dijo Álvarez, ¿por qué le tienen miedo a un peritaje?”, preguntó.

Buscando las coincidencias

El abogado dio cuenta de la clara diferencia entre las dos versiones de la firma de Leandro Álvarez. “Si ven las firmas que yo presenté, tengo más que razones fundadas para dudar de esa firma, porque una parece hecha con un control remoto. Yo puedo hacer firmas distintas, pero no tienen ese tipo de diferencias. Hay una que está dibujada, y mal dibujada. Parece que está hecha por un chico de cinco años”, ironizó, ante el trazo entrecortado y dudoso, como se observa en la imagen.
“Por algo se están resistiendo a hacer el peritaje, que es la prueba más acabada de que la firma no es falsa y le limpia la cara al poder judicial”, dijo.
“Me extraña que hasta el propio Sagastume se olvide de lo que dijo, respecto del peritaje. Esto causó un gran impacto público y es la oportunidad para que el poder judicial actúe sin los secretos con que actúa siempre. Además, la ratificación de Álvarez no tiene el valor jurídico que le concedió”, insistió.

Causa nula

Consultado acerca de si, en caso de comprobarse una firma falsa en la sentencia, afecta la condena impuesta a su cliente, el Dr. Bovino indicó que la firma de Álvarez “no tiene nada que ver con mi defendido. La de Magraner sí, y por supuesto que si hay una falsificación es nulo, porque ni siquiera las firmas son de los jueces. Justamente lo paradójico es que a (Félix) Donamaría –su cliente- le atribuyen firmar irregularmente un documento. Parece que unos lo pueden hacer y otros no”, señaló.
“Me parece escandaloso esto y no me parece la solución no hacer el peritaje”, expresó nuevamente.

Pericia propia

Según adelantó ayer el Diario del Fin del Mundo, el Dr. Alberto Bovino decidió avanzar con una pericia propia, y la encargó a Gastón Federico Latour, calígrafo público nacional y especialista en criminología, matriculado en el Colegio de Calígrafos Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.
El resultado habría sido contundente y, si bien el perito no pudo decir quién es el autor, aseguró que son “dos personas distintas” las que firmaron uno y otro escrito comparado, dentro del mismo expediente.
Latour comparó distintas firmas del ex juez penal de Ushuaia Leandro Álvarez, con una específica que figura al pie de una declaración indagatoria que prestó el ex ministro de Economía Julio Del Val. La conclusión es que “no corresponden a una misma persona”.
El actual juez del Tribunal Oral de Ushuaia Maximiliano García Arpón actuó como secretario y su rol era dar fe de la firma del juez, por lo cual es denunciado al dar fe de lo que sería una firma falsa.
El mismo perito analizó la firma del juez Roberto Magraner, que dictó sentencia contra Félix Donamaría, ex contador general de la provincia condenado por peculado en la causa de “contabilidad paralela” de la gestión Manfredotti, y es cliente del Dr. Bovino.
También en la comparación de distintas fojas, concluye que fueron hechas por personas distintas.
El Dr. Sagastume, como presidente responsable de realizar el informe preliminar, había considerado la realización de una pericia, pero no se materializó; y a los pocos días tanto el ex juez Álvarez como el actual juez Magraner, reconocieron las firmas imputadas de falsas como propias.
Magraner sumó esta semana su “ratificación” a través de los medios, explicando que realizó una “media firma” o “firma abreviada”, como una práctica habitual de su parte, y agregó que tanto esta versión como su firma completa están registradas en el Superior Tribunal de Justicia.




 

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